lunes, 6 de febrero de 2023

Reseña de Carmen Canet: ‘Cipselas’. Polibea. 2022

Cipselas


La aforista Carmen Canet está en estado de gracia. Encontramos en muy poco tiempo varios volúmenes, Monodosis (Trea, 2021), Legere eligere (Cypress /Apeadero de Aforistas, 2021) y, junto a Ricardo Virtanen, Interruptores. Breviario de luces y sombras (Sonámbulos, 2022) y con un nivel exquisito. El prólogo pertenece a Javier Bozalongo, con quien trabajó en Cóncavo y Convexo (Esdrújula, 2019) y resume el espíritu de este arte: “Un buen aforismo vuela por el aire y se posa en cualquier lugar”. Así son estas Cipselas, una imagen que es un hallazgo para definir el aforismo.

El interés de una colección de aforismos está en que nos sorprenda con verdades que quizás ya sabemos pero nos la sirven de manera original y brillante: “La vida está escrita con buena letra pero tiene demasiadas faltas de ortografía”; “La lectura silenciosa es el erotismo del intimismo”; “Construía castillos en el aire: en la tierra dibujaba altas torres. Pongamos que hablo de sueños”. Las relaciones humanas cobran protagonismo en este alarde de ingenio y sabiduría: “Ocurre que, en las casas los objetos aprenden a amarse, a relacionarse mejor que las personas”; “Era tan izquierdista que hasta ni le importaba ser un celo a la izquierda”; “El amor en la infancia es como divisar un mar repleto de profundidades, con su horizonte y una brisa que acaricia, besa y abraza”; “Cambiar de paisaje y de paisanaje de vez en cuando debería ser prescriptivo”; “Las circunstancias de la vida nunca son instancias que solicitamos”; “El amor lo mismo asfixia que resucita. Y no va a hacer mudanza en su costumbre”;  “Vivimos en un tiempo en el que no se estropean los televisores, ni lloran los gatos callejeros por la noche”; “Los rincones que se descubren cuando buscas algo perdido”.

En los aforismos de Carmen Canet hay siempre unas gotas de filosofía adornadas de poesía y sentido del humor: “Las dudas son como enredaderas, el rencor, como la hiedra, la envidia, una glicina. Se encarama”; “La existencia tiende a oscurizarse pero para eso está el interruptor de la luz”; “Jugar a ser feliz, aparte de un engaño, es señal de ser infeliz”; “No le habían gustado nunca ni las cosas corrientes, ni seguir la corriente”; “El miedo y el dolor vuelan como el viento. Y hasta silban”; “Constantemente desafina el tiempo, por eso debemos afinarlo como a un piano y darle cuerda como un reloj”. Otra de las especialidades son los juegos de palabras: “Los tipos demasiado épicos y poco líricos son dramáticos”; “La muerte no da crédito, todo lo quiere al contado”; “A quienes se quejan gratuitamente suele salirles caro”; “Los sentimientos hay que mostrarlos aunque no se vean”; “Las personas distintas, distinguidas, suelen parecer distantes”; “La habían querido antes, durante y mediante”.

De entre los temas de Cipselas tienen protagonismos los relacionados con la escritura y la lectura, estela de su anterior Legere eligere: “La conjugación es el juego favorito de los verbos”; “Desde el principio el aforismo tiene una buena dedicatoria: al lector”; “Una amiga me dijo que los aforismos son frases que tienen el poder de volar, como las cipselas”. O como objeto de metáforas: “El embarazo es un poema construido con nueve versos inmensos. Es una novela con nueve capítulos extensos. Es la obra de teatro con nueve actos, intensos”.

Como Rivero Taravillo, Carmen Canet utiliza el título Vilanos para la segunda sección del volumen. En ellos el laconismo es extremo, versos de precisión excepcional de relojero: “Casi un sí”; “Escribir es leerse”; “Prometía solo madrugadas”; “Hay autores de éxito oscuro”; “El amor nubla, la amistad solea”. El ingenio, que tiene los mismos mecanismos, está más condensado: “Le daba caña de azúcar”; “No daba crédito a l (o) contado”. La intensidad aumenta y el lirismo se da la mano con la sabiduría: “De tanto tropezar le salieron alas”; “Los aforismos son literatura por entregas”; “La fotografía es un aforismo en silencio”; “El tiempo no está hecho a nuestra medida”; “Las pesadillas son las sombras de los sueños”.

Por último, Bulanicos, se decanta por esas definiciones, que conectan tanto con la greguería, pero que tienen una personalidad poética propia: “Acerico: Colchón para los alfileres”; “Aliento: viento suave procedente de la boca”; “Ególatra: Te hablaba a ti preguntándote  por él”; “Embarazo: La mejor danza del vientre”. Se agradece, como siempre, ese sentido del humor tan personal que derrocha Carmen Canet: “Malbesaba: mal amante”; “Malversaba: mal poeta”; “Rutina: mala afición que crea adicción”; “Zureo: canto de palomas del Sur”. Toda la paleta de colores en esta admirable colección de aforismos de alguien que está en un excelente momento literario. Una manera personal de hacernos volcar hacia el propio lenguaje y de vuelta al mundo de donde todo proviene.

 

sábado, 4 de febrero de 2023

Reseña de Silvia Gallego: ‘Espía mi bolso’. Cuadernos del Laberinto. 2013

 Espía Mi Bolso (ANAQUEL DE POESIA) : Silvia Gallego: Amazon.es: Libros


Silvia Gallego es crítica literaria formada en Teoría de la literatura y literatura comparada. Su tesis versó sobre la obra crítica de José Luis Cano. Espía mi bolso es un conjunto de poemas publicados en Cuadernos del Laberinto en 2013 con el prólogo de Luis Alberto de Cuenca, quien nos advierte que “es una auténtica delicia”. A partir de elementos tan cotidianos, que pasan desapercibidos a la poética de los grandes conceptos, Silvia Gallego aborda una poética de altura en la que sí que caben las reflexiones sobre el paso del tiempo, el amor o el deseo: “Mañana será nunca. / Templa ahora mi frío, / abraza mis huecos. // Si poetizas mi piel, / el Ritmo será nuestro” (El contrincante).

Son objetos en este bolso los que permiten la puesta en escena del deseo: “Femme fatale asegura / placeres lectores / en todo el cuerpo. // Atrévete a imaginarme” (Lápiz de ojos); “bolericemos la mirada, / versificar las manos” (Espejo con-vexo)”. Estos primeros poemas están llenos de sugerencias verbales, de invenciones, de laberintos de lenguaje: “Me entregué al sueño de tus ojos / me contagiaba aquella fiebre, la escapada, / al alcance de no asumir / esta distancia honda” (Bagatelas).

Emociones en mp8 se interna en un territorio todavía poco explorado fuera de la ironía, como es el universo tecnológico digital, tan alejado de lo convencionalmente poético: “Creo que tus enlaces, / dilatan mi red / interactiva” (Pantalla); “Percibo que nuestros sistemas / ya no son operativos” (Pantallas); “Que tu mensaje de texto / sea voz en mis poros”; “Se ofrece chaqueta con abrazo en la manga, / sin pilas, batería de emociones recargables” (Anuncios en la prensa digital); “Las anémonas de tu vientre / me llevan al infinito de tu risa”. Más allá del efecto de extrañamiento, Silvia Gallego actualiza el lenguaje sin dejar de ser poético en el sentido más emocional del término, como en los poemas de la sección Zip de letras: “La persona nunca fue tan importante / yo, tú, ella… qué más da / mientras no sea subjuntivo” (Gramática); “Ojalá el jamás-siempre / de tu nombre / provoque / estas sílabas inciertas” (Adverbios); “Quiero hacer sintaxis / con tu delicioso cuerpo / …/ Por no ponerme concesiva / o condicional / en este análisis sintáctico” (Análisis sintáctico).

A caballo entre esos dos mundos, el digital y el de la gramática y la sintaxis, Lecturas en el Ipad, mezcla las referencias a Catulo, Neruda, Cantar de los Cantares, Rayuela…: “Nos perdimos en una bacanal de caricias fluyentes” (Sorpresas parlanchinas);  “Arcilla que me ocupa, / herencia de otras mujeres, / este nido de marejada / para entregarme al goce” (Sin cartón);“Tiempo que asegura la nostalgia, / tiempo pillado a destiempo en una hoja, / tiempo que nos rompe la mirada” (Conjetura). Utiliza con maestría el recurso a la intertextualidad a partir del añorado Javier Egea.

Por último, en Bloc de notas, se pueden espigar aforismos contundentes entre el humor, el juego y la constatación certera de la sabiduría: “Buscas oír / el color de mi silencio”; “Mis breverías en tus ojos / toman color”; “Dejó la comida que soy en la nevera y en el horno, / mi sonrisa en el espejo del baño, / el calor entre las sábanas” (Post –it); “mi nombre en tus labios / me huele a mar”.

Son los versos de los que resumen a la perfección el tono, el leitmotiv y la esencia de este volumen:

“Te presté mi bolso

–en un descuido casi –

y entre sugerencias,

 jugué a desnudarme” (Cierre de cremallera)

martes, 31 de enero de 2023

Reseña de Rosa García-Gasco Villarubia: ‘En tierra de reinas’. Ojos Verdes Ediciones. 2018

EN TIERRA DE REINAS | ROSA GARCIA GASCO VILLARRUBIA | Casa del Libro

 

Rosa García-Gasco nos presenta su primera novela. En ella vemos el género fantástico que se nutre tanto de la historia, especialmente la medieval, y los conocimientos del mundo clásico. Profesora de latín y griego, ha dejado muestra de su talento literario en un libro de poemas Memoranda (2019) y en los relatos de Ciudad de Niebla (2015).

El planteamiento sitúa un Reino, Tierra Roja, que vivía en coexistencia pacífica con los Territorios Colindantes. La acción comienza con el ataque de los rebeldes a Tierra roja. Las princesas Valeria y la pequeña Zoe, después de hacerse cargo de las responsabilidades tras la reina Amalia, se encaminan a procurar la paz en compañía de Hojassecas, que actúa de celoso guardián de las princesas.

Hay pues un viaje, con todas sus vicisitudes y la carga simbólica que siempre lleva. El argumento puede desplegar una serie de paisajes y de ocurrencias, de personajes que se van presentando y ayudando a las protagonistas. Si en el principio del relato la vida es sosegada, y las protagonistas pueden jugar y después dedicarse al estudio, al final, tras los acontecimientos traumáticos de la guerra, parece que existe la posibilidad de restaurar el equilibrio.

Un elemento sobresaliente de esta narración es el uso del buen humor, más que la violencia y las batallas, gran parte de las relaciones se basa en la broma, la sonrisa. No es que se obvie el tema de la guerra, que existe y en ella dan prueba de valentía los personajes, pero se procura poner el acento en otros detalles.

La princesa había decidido guardarse para sí la recién descubierta conexión con su madre, al menos por el momento, y como nadie le hizo ninguna pregunta sobre las razones de su optimismo, no le resultó difícil mantener su silencio tras una sonrisa resplandeciente.

La prosa es ágil, como corresponde a una novela dedicada a un público juvenil, pero también muy cuidada, lo que permite disfrutarla en varios niveles. Las relaciones entre los personajes también están esbozadas para que puedan ser comprendidas a un nivel superficial acorde con la trama, pero permiten una lectura más profunda.

Pues donde tú solo ves pastores honrados, yo veo muy claro a un ejército que ocupará con gusto estas monturas vacías. Sé lo que estáis pensando: no saben manejar las espadas. ¿Y qué? Nosotros les enseñaremos. Solo hace falta fuerza y voluntad. ¿Qué si querrán unirse a nosotros para dirigirse a una batalla de resultado incierto?

Hay bastantes guiños a la literatura clásica de narraciones fantásticas, también al idioma griego, pero sobre todo hay un gran acto de amor. La historia nace como homenaje a dos sobrinas, Fátima y Ana. Téngase en cuenta también el significado de los nombres en la ficción. Y como este detalle, muchos más a lo largo de las páginas. Un volumen para disfrutar en una tarde de otoño, o de cualquier estación.

 

viernes, 27 de enero de 2023

Reseña de Gema Estudillo: ‘estos ojos que ven’. Poesía Garum. 2022

estos ojos que ven. estos ojos que cuentan - Estado Crítico


“nada es poesía si no se rompe”

Gema Estudillo es profesora de Enseñanza Secundaria y ha trabajado como lectora de español en Francia y como profesora de español en varios centros alemanes en Bonn, Colonia y Leverkusen. También ha sido correctora en la editorial alemana Könemann. Ha publicado sus poemas y traducciones de poetas alemanes como Mascha Kalèko, Hilde Domin o Harald Grill en revistas como Voladas, Almiar, Eñe, La Otra, La Galla Ciencia, El Ático de los gatos o Culturamas. Ha participado también en numerosos festivales de poesía en España y Portugal (Edita, Voces del extremo, Versalados o Palabra Ibérica). Ha publicado Estudio de la materia (2016) y Complementos circunstanciales (2017). Codirige la revista de poesía Alameda 39 y los pliegos de poesía Las hojas del baobab. En este caso el prólogo corre a cargo de Lola Andrés.

El uso sistemático de las minúsculas avisa de la toma de postura hacia lo minúsculo, a ras de suelo, atento siempre a los detalles y, con perspectiva íntima y personal: “algo que nos eleve por los aires como esta / y nos salve de este ser sin siendo, / sin conciencia / sin que el espacio se opone para alojarnos dentro. / solo fluir, pensar / y no sentir”. El título retoma uno de esos proverbios machadianos que tan certeramente condensan la epistemología y la búsqueda de la verdad, esos ojos que miras, que no son ojos porque los miras, son ojos porque te ven. Gema Estudillo va entregándose a la dialéctica de la mirada: “me rindo ante ti, al silencio y a la soledad / como únicas vías de conocimiento. / me entrego a ti, que me sacas y me cuidas, / al resplandor cristalino de tu cielo” (encomendación).

Cierto aire de rendición ante la evidencia de la falta de sustento firme, trascendental (“la palabra nunca tiene un eco eterno”) o personal (“una carcasa desprovista de aliento / un agujero en el que dormita la sangre”). Acompaña también el mood del desconsuelo: “por mi parte, yo me siento habitada / por una agradable tristeza”; “habría preferido esconderme en un rincón / y dejar que menguaran los días”. Se plantea una situación de ausencia que arranca un punto de partida: “supongo que hubo un antes y un después de ti / aunque yo no consiga vislumbrar la grieta. / dónde empieza y dónde acaba / lo que siempre es porvenir / hoy apoyo para escuchar el mundo / hoy necesito el silencio y el hueco / de la oscuridad que me cobija”. Y también un retorno que se repite: “entre ellos quizás, / también algún día, estuve yo”; “tu cuerpo, enredado en los hilos de la noche, / habitaré por siempre / la sombra de mis días”.

Pudiera parecer una elegía íntima, un trasunto biográfico a la luz de la primera persona: “esta gravedad del ser con esta caída y este abismo / que me entiendo, / sus infinitos límites recoletos y enrevesados, / el sueño en el que te extienda, sin prisas / y eternamente /…/ la mano helada e inerte que un día / amortiguó mis pasos, / yo lo sé, sé que estabas. / no fue un sueño”. Sin embargo, trasciende hacia un existencialismo filosófico: “el hombre, / desposeído siempre, / de cuna o tumba / frente al mar”. Para, además, retomar el lema foucaltiano sobre el cuidado de los cuerpos: “aceptar que sea el cuerpo / el que se inunde de tristeza”.

Oscilando entre lo metafísico y lo confesional, prima más esto último en gran parte de los poemas “paso todos los días, / de forma consciente me obligo a recordarte /…/ el tiempo recorre ahora con patas de insecto / tu ruina de papel”; “procuro despertar despacio todos los sentidos. / primero el oído, / luego la vista y los objetos más cercanos / hasta salir del letargo y zambullirme / en la mañana fría y solitaria / como el primer ser vivo de la creación”; “re recuerdo ahora sin reparar ausencias / cuando la vida no dolía y los cuerpos / tenía aún el color dorado de la tarde”. La aceptación de la ausencia como decisión vital inevitable: “ya no está, / ya te has ido / pero cada viaje era una despedida / y la excusa perfecta para poder mirarte de frente, / todavía, por el espejo retrovisor”; “todo formaba parte ya de la vida / porque éramos la vida misma / evitando naufragios”.

El otro núcleo temático tiene que ver, por supuesto, con el combate para transformar la vida en palabras: “algún día sabréis / de este vicio insano de escribir / que os robó los días, las horas, algunas caricias /…/ y sabré lo que hice bien / y lo que hice mal, /…/ la certeza de vuestra mirada será mi gloria o mi ocaso, / el único que me interesa / y al que debo todo. // todo desaparecerá y todo / tendrá su sitio, / como las risas de los niños permanecen / siempre ocultas / tras la puerta enrejada de un jardín”.

Terreno indiviso es un bloque final a partir de versos de Alejandra Pizarnik. Tomando como guía no solo los versos sino su ejemplo vital: “lo difícil es no ser como tú / y seguir encendiendo el horno cada día”; “lo peor de todo son las mañanas”. Finaliza el volumen con un poema largo dedicado a Sabko Goldberg, Mascha Klèko: “ los ojos bien abiertos a la banhnhof / más para oír que para ver / más para entender este idioma endiablado / que para mirar 7…/ y ahora estoy aquí en la arena, / a 2371 kms y veinte años, / y no lo vi, / no lo intuí, / entre la desembocadura del río y de la playa / en este cerco en el que me arrodillo / sin ver el mar / en el que invoco todos vuestros recuerdos”.

Consigue con brillantez Gema Estudillo colocar estratégicamente sentencias que golpean certeras condensando lo que  su lírica ha desbrozado en los poemas: “entre lo visible y lo invisible / hay un abismo sin señalizar”.

jueves, 26 de enero de 2023

Reseña de Alicia Choin: ‘Se hipotecan sueños'. Esdrújula Ediciones. Colección Etcétera. 2016

SE HIPOTECAN SUEÑOS | ALICIA CHOIN | Casa del Libro


Después de Versos desabrochados (Dauro, 2012), la cordobesa afincada desde joven en Granada, se decanta por los relatos cortos. Confiesa en la solapa que escribir “es una manera de exorcizar las sombras y avivar las luces”, y de eso se tratan estas narraciones. Alicia Choin va posando su mirada en personas diferentes, en seres que habitan un mundo hostil, muchas veces en los márgenes, en situaciones muy difíciles, la guerra, la inmigración, la adicción a nuevas tecnologías… Todos ellos poseen sueños cuya conclusión está muy lejos de cumplirse.

No se deja llevar, de todos modos, por la desesperación. Hay mucha energía en los personajes que se van desenvolviendo con mejor o peor fortuna, pero siempre mirados desde el afecto, con cariño, aunque el previsible final no tenga la ilusión. La esperanza brilla en algunos relatos con más certeza, porque de lo que se trata no es de abandonarse al destino, sino reflejar una realidad dura, difícil, a niveles diversos.

En Navidad, la retahíla de rituales aumentaba. De este modo, todos los días sacaba la bandeja de plata y la colocaba llena de mantecados en la pequeña mesa ovalada con tapete de corché que ella misma había hecho. Lo tenía todo preparado por si venía alguien a felicitarle las fiestas. Incluso la copilla y la botella de anís El mono.(¿Qué me vas a regalar?)

Alicia Choin presta su oído y su mirada a esos nadie de los que hablaba Eduardo Galeano. Hay momentos en los que parecen, como se señala el título de un relato, marionetas, y no protagonistas de sus vidas. En el fondo todos nos hemos sentido así más de una vez. Y esa es la baza que aprovecha la escritora, jugar con la empatía para llevarnos a situaciones mucho más complicadas y darles una ventana que consiga, al menos, no dejarlos en el olvido y que en la agenda pública siga estando la lucha contra la desigualdad.

La vida los había maltratado. Eso decía su madre. La guerra se llevó a su príncipe azul y cortó los hilos de esperanza que movían las marionetas. ¿Y qué eran? Marionetas movidas por unas manos poderosas, hasta que estas se hartaban y las retiraban de la escena. Había muchas marionetas por mover. ¿Quién se acordaría de que las suyas estuvieron allí? (Marionetas)

No todos los relatos tienen un componente social en el sentido más combativo que últimamente se le está dando al término. Hay momentos cotidianos, como la admiración que se va demostrando hacia los ancianos o los momentos más tiernos del afecto, aunque puedan tener un reverso más turbio. Alicia Choin juega también con la sorpresa, con ir llevando de la mano al lector a través de los prejuicios para luego, con alevosía, dejarlo caer en sus contradicciones y que se asome al abismo que sufren los personajes. El revés de la trama.

Sabía que vendrías. No podías fallarme. El caso es que ahora no sé por dónde empezar. Estoy muy nervioso. Se me entrecorta la respiración cada vez que pienso en ello. Siéntate y préstame atención. Lo que tengo que decirte es de suma importancia. Es posible que ya sea demasiado tarde. No, no quiero ni pensarlo. Necesito creer que todavía tenemos una oportunidad. (Tras las persianas)

Una literatura sin sentimentalismos, el lenguaje está tan cuidado como el diseño de los personajes. La elección de los temas supone un esfuerzo por muestrear todos los elementos que en la vida cotidiana escapan a los telediarios. Un poco como hizo Sol Gómez Arteaga, cuando presentaba un acercarse a las vidas de quienes sufrían enfermedades mentales y exclusión social. Literatura comprometida en el primer paso para salvar nuestros pequeños mundos del naufragio.