domingo, 18 de febrero de 2024

Reseña de Nemanja Kuzmanouski: ‘Kopno’. Ediciones Liliputienses. 2023

 KOPNO | NEMANJA KUZMANOVSKI | EDICIONES LILIPUTIENSES | Casa del Libro


Nemanja Kuzmanouski nació Belgrado y vive en Madrid. Este es su primer libro en español y se inicia con una cita de Juana de Ibarbourou. El dominio de las capacidades líricas de un idioma que no es la lengua vernácula es excepcional. Las imágenes que se van sucediendo dejan muy a las claras que gozamos de una lírica capaz de conceptualizar el instante y de alcanzar profundidades en el intimismo dentro de un mundo que, además de como contexto, funciona como denuncia: “imagine tener una jaula / hecha de otra /…/ imagine tener una jaula que dure / lo que tu mano / o la mía / tarda en tirar un puñado de polvo al aire” (La jaula); “como si viviera en una casa / a la orilla del mar // una mañana sales a la playa / y a lo lejos / a lo lejísimos / percibes las carabelas /…/ te inclinas / te arrodillas / y así evitas al menos el primer golpe” (Las carabelas).

La posición del yo poético tiene fuerza, “como si persiguieras al Conejo Blanco / con hambre” (Allí abajo). El yo que se cuestiona a sí mismo: “Soy el que se esconde de sí mismo en sí mismo / el que se eleva hasta su propia altura” (Diletante). El yo que duda y que desconfía incluso de lo más básico, la poesía: “no estoy / ya he quedado / ya he visto esa peli / no leo poesía. / Tengo miedo a las alturas” (No estoy). Kopno significa ‘tierra firme’, que parece ser el ansia que dirige los versos.

Nemanja Kuzmanouski abre una poética en la que las referencias al mundo de la naturaleza explican la manera de enfrentarse a un mundo desnaturalizado y artificial: “cuando por mi camino cubierto de manzanas salvajes / podridas / cabalgan tus samuráis / y la convierten / en un lagar” (Ese olor que se extiende por el bosque). Categorías psicológicas se esconden entre los versos, una sensación de angustia, casi existencial con la que lucha: “te libero de tu espacio negativo /…/ te libero del terror del contorno eterno / de la tortura de lo fuera-de-ti” (Espacio negativo). Y si el espacio poético se puebla de personajes de la cultura popular, en Somos, por ejemplo, recupera la tradición religiosa, “la mujer de Lot que se detiene / mira hacia atrás / y convierte lo visto de Sodoma en una pila de sal /…/ un camaleón / encima/ del / otro”.

En este Kopno, se explora la existencia humana desde un punto de vista filosófico y reflexivo. La reflexión sobre la condición humana o la identidad se aplica a la propia soledad y la búsqueda de sentido en un mundo a menudo caótico o absurdo: “No quiero volver a casa solo / el temor pesa / no tiene dónde acurrucarte / la boca se ha vuelto el tapón” (No quieres volver a casa solo). La angustia existencial trata de buscar refugio en lo espiritual: “padre nuestro / que estás en los cielos / enséñame a distinguir el barro de la arena movediza”. Aunque sea de una manera particular: “que a mis rendijas florezcan plegarias / y que cada piel encuentre su dueño” (Quebrantepiedras).

Algunos poemas pueden ser altamente introspectivos, aunque no busca recrearse en un lenguaje filosófico clásico. Son las imágenes o las reflexiones cotidianas las que plantean este desafío simbólico. Figuras clave como la madre sirven de refugio: “a través de ti / todo lo que me caldeaba / llegaba como una estrella ya extinguida / pero yo absorbía el universo que se iba enfriando / al predicar la palabra del fuego” (Madre). Y se nutre del recuerdo de una infancia que no es idealizada: “en la ciudad en que nací / vive el chico que yo fui una vez / tiene quince años / descubre la poesía / escribe un poco / se desilusiona /…/ él quiere que cada zarza arda / y hable / se acerca a las hojas // espera” (El principiante). La poesía como palabra en el tiempo machadiano, luchando entre la permanencia de la esencia y el devenir: “ser inmóvil / inmutable / cada día enmarcado completo / no acabar en la vista de los niños / ni acallarse en su risa”; “temblor perpetuo / permanente / entre el ahora y el quizás”.

Estos poemas no solo tratan de expresar las dudas y preocupaciones del individuo, sino también de explorar la esencia misma de la existencia, invitando al lector a reflexionar sobre su propia relación con el mundo y el significado de su propia vida, con sus condicionantes particulares, como es el idioma: “no sé cómo han entrado los conejos / en el sombrero del español /…/ cuando digo casa en español / la casa se levanta sola /…/ en silencio / mi vida no huele a nada // o como mucho / a desinfectantes baratos” (Bilingüe).

Las imágenes que se eligen para transmitir el desconcierto y el desasosiego son variadas: “soy flor de cardo entre los edificios / agrieto las fachadas / derribo las musas” (Ciudadano); “lleva los recados de la música / adonde vagan los ecos en destierro”; “sea el lobo escondido en el búho /…/ ensancharse al estrecharse / tal como la sed se despliega bocadentro / reducirse a una sola gota / grande como el nudo de todos los mares”. Pero, como en el poema final, es la jaula lo que mejor define la existencia humana: “a / un / pájaro / de / fuego / se / le / puede / retener / solo / en / una / jaula / hecha / de / re / lám/ pa / gos”.

 

 

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