domingo, 11 de agosto de 2019

Es lo mismo, pero no es igual


Quizás sólo sea que aceptamos o rechazamos las cosas no por lo que son en sí mismas, sino por quién las hace o las perpetra. En este verano tan poco espectacular en cuanto a las noticias se exprime bien cualquier asunto. Dos apuntes me resultan interesantes. Por un lado, la censura a Luis Pastor por parte del ayuntamiento de Madrid. A la vez, en Bilbao, se cancela el concierto de C Tangana a causa de sus letras machistas. El asunto es más complicado porque resulta que ni Podemos tiene la misma postura al respecto. Localmente se propició la cancelación mientras que Pablo Iglesias defendía la libertad de expresión y se posicionaba en contra de la censura.
                Ese es el primer caso. Pero también salta a la palestra la polémica campaña de la Junta de Andalucía sobre los malos tratos. La protagonizan unas mujeres sonrientes que provienen de un banco de imágenes, es decir, no son víctimas reales. Lo importante, dicen es el mensaje positivo. Del maltrato también se sale. Cabe la sospecha de que el rechazo tiene más que ver con la procedencia política de la administración que con el contenido o las formas porque no es la primera campaña que tiene ese tono y nunca se había considerado como falta de respeto o que sea contraproducente.
                No han faltado, por supuesto, los Pepitos Grillo de la progresía española denunciando la hipocresía de la izquierda en cuestiones sensibles. El tono, además, es un poco prepotente y paternalista, casi de sobrados, dando lecciones de coherencia. Así no se hacen las campañas de violencia de género, dicen. Mansplaining. Concescendencia.
                Es lo mismo, dicen. Pero no es igual.
                Han salido a relucir casos de varios ayuntamientos gobernados por el Partido Popular o Ciudadanos que cancelan conciertos de grupos afines a Podemos. No es el único caso el de Luis Pastor. Se sustituyen por artistas más afines a los conservadores, como Marta Sánchez. Es un caso de censura ideológica, claramente. En cambio, C Tangana no es censurado porque sea estandarte de la derecha, sino porque, a juicio de los que han promovido la campaña, sus letras promueven la violencia contra la mujer. Aunque parezca que se trata de una censura ideológica, no lo es. Salvo en el caso de los voxeros y los obispos que hablan de la “ideología de género” cargando con toda la connotación negativa de la palabra “ideología”.
                Personalmente no defiendo la cancelación del concierto, por mucho que sus letras sean deleznables. Muchos boleros, muchas canciones de Nick Cave, el Hey Joe, de Jimi Hendrix cuentan y justifican la violencia de género. Es una cuestión de sensibilidad que hay que ir cambiando. No se puede seguir haciendo como si no importara que se denigre a las mujeres como objetos, aunque personalmente discrepo con la ruptura del contrato. No es el mismo caso de censura.
                En cuanto a la campaña de la Junta, no es solo la cuestión del dudoso gusto de utilizar como víctimas a quienes no lo son. No es que se utilice un mensaje positivo, es el mensaje en sí mismo. Para empezar, utilizar el término “maltrato” está superado. Es violencia machista. El maltrato tiene más que ver con la violencia doméstica, que es sólo una parte de la violencia de género y nos da la pista de que quieren contentar a los socios en la sombra de Vox. Lo grave es la consideración de la violencia como algo irremediable, en el sentido de que “de la droga también se sale”, “de la depresión también se sale”… “La vida es más fuerte”, dice alegremente el lema. Como si fuera solo una cuestión de tiempo y de ganas.
La campaña da pie a pensar que es una desgracia que te toca sin que haya un culpable claro, sin un responsable. Ese es el problema principal. Podía enfocarse desde el punto de vista de que, gracias a la sociedad, a las leyes, a los equipos de especialistas, de la policía, una mujer puede superar lo que su pareja, por ejemplo, le ha causado. Pero se obvia la responsabilidad del maltratador. No es un trauma del destino, es un delito.
                Habrá quien piense que se critica sólo porque lo hace la derecha. Y quizás tengan razón. Pero no es un capricho. Uno tiene ya conciencia de por dónde suelen ir los tiros, igual que conocemos a un amigo que siempre nos tima. Una pista la tenemos en aquella canción de Bebe que se convirtió en un himno por el mensaje optimista y empoderante. Cuando escuchamos las declaraciones de la cantante negando la victimización de las mujeres, podemos comprender mucho que una cosa tenga que ver con la otra. No es la primera vez que se tergiversa un mensaje liberador para atacar a los de siempre. Para responsabilizar a quienes sufren.
                Solo recordar que, en el juicio a la víctima de la manada en Pamplona, una de las pruebas de la defensa consistía en el informe de un detective privado contratado por la defensa. En este informe constaba que la chica había rehecho su vida y así se restaba credibilidad a los daños psicológicos que se aducían en el juicio. A ver si por salir de los malos tratos vamos a conseguir negar el daño que el machismo sigue haciendo en las mujeres –y en los hombres–.
                Podemos, como hace Soto Ivars, considerar que el único pecado es que la campaña no la ha diseñado Podemos o el PSOE. Una lástima que mentes tan claras para hilar fino no perciban la gran diferencia entre ambas posturas, ni incluso subiendo al artículo los ejemplos de campañas realizadas por otras administraciones y con las recomendaciones incluso.
Podemos escurrir el bulto y pensar que esto son rabietas partidistas, pero tanto la libertad de expresión política y mucho más la violencia de género son asuntos de la mayor gravedad y hay que enfrentarse a ellos con cautela y distinguiendo bien lo que se propone, en lugar de enfangarse en acusaciones que redundan en la falta de confianza en el sistema político que cada vez tenemos más.

miércoles, 7 de agosto de 2019

Reseña de Carmen Canet y Javier Bozalongo: ‘Cóncavo y convexo’. Esdrújula ediciones. 2019


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Carmen Canet, además de doctora en Filología Hispánica, profesora, crítica literaria y ensayista es una excelente aforista, como ha demostrado en Malabarismos (2016), Luciérnagas 82018) y La brisa y la lava (2019) y seleccionando y editando los aforismos de la obra de Luis García Montero y Dionisia García. Por su parte, Javier Bozalongo es conocido tanto como poeta (Líquida nostalgia, 2001; Hasta llegar aquí, 2005; La casa a oscuras, 2009; Todas las lluvias son la misma tormenta, 2018), como editor y también gracias a sus libros de relatos (Todos estaban vivos, 2016) y aforismos (Prismáticos, 2017).
Este libro es un artefacto muy especial. El aforismo es el género más lacónico de todos y por eso mismo quizás sea de los más difíciles de trabajar en equipo. Este Cóncavo y convexo está escrito a 4 manos. Como dicen los autores, “frases que a modo de dardos, nos hemos ido enviando para darle rienda al pensamiento, sin que el orden en que aparecen en el libro indique en ningún momento quién de los dos es el autor” (p. 8).  Un experimento de diálogo en el campo del aforismo. Aquellos que conozcan bien el estilo de los autores quizás se arriesguen a identificar los aforismos y separar quién escribió el dardo y quién la réplica, pero  en el fondo, es lo menos interesante de este experimento. Es mucho más sensato dejarse deslumbrar por los reflejos que concentran la luz o la disgregan. Y, como saben los matemáticos, cóncavo y convexo no son sino la misma forma vista desde diferente eje.
                Los aforismos están clasificados por temas, Escribir, Ver(se), Amar, Hacer (política) y vivir, bloques más o menos amplios para ir desplegando el ingenio y el buen humor. Buenos conocedores del oficio, Carmen Canet y Javier Bozalongo se sirven del calambur, la aliteración y otros juegos de palabras y giros de tuerca. A menudo es darle la vuelta al aforismo inicial y descubrir una dimensión que, en principio, no se asocia. Otras veces las palabras toman otro punto de partida, otra acepción: “Hay poemas que huelen a jazmín / Hay lectores sin olfato”. “Aforismo subcutáneo: submarinismo. / Aforismo cutáneo: a flor de piel” “Aforismo intravenoso: interiorismo. / También hay aforismos venenosos”. En ocasiones se aprovecha para abundar en la idea: “antes de escribir, leer. / Después de leer, hay que leer más”. El mecanismo de la imagen más el humor, de la greguería, del surrealismo ofrece momentos felices: “Contaba los días de la semana como si fueran heptasílabos. / Deseaba semanas alejandrinas”. Sentido del humor: “Hacen falta más libros (dijo el dueño de Ikea)”.
Durante todo el libro se demuestra que hay buena sintonía entre los dos. “Las casas son textos donde hay páginas íntimas y párrafos comunes. / Y también, a veces, aparecen erratas”. Y parecen complementarse en los distintos temas: “¿Quién se esconde detrás de los espejos? / La soledad, a veces, se esconde tras los espejos” y ofrecer una mirada y una sabiduría ampliada: “Quien oculta sus ojos tras unas gafas de espejo no suele tener una mirada limpia. / Los árboles suelen tener su espejo en la ribera de los ríos: mirada limpia y transparente”.
Se complementan como un único aforismo: “Tenía la voluntad quebrada / y el deseo fraccionado”; “Hay soledades tangibles. / Y compañías que es mejor no tocarlas”; “En la vida hay que hacer muchos quebrados. / Procura que la vida no te fraccione”; “El problema del tiempo. Y de los tiempos. / vivir a destiempo”; “A veces es necesaria la soledad para descansar de la gente. / Necesitaba gente para huir de sí mismo”. Rematando con eficacia la faena: “Volvió a ser después de haber sido. / Se volvió un hombre repetitivo”
Podríamos hacer un catálogo de frases de las que apuntamos para comentarlas a los demás porque nos han sobresaltado, nos han hecho sonreír, porque tienen más razón que un santo y no lo habíamos percibido antes: “La separación de bienes es un buen régimen. / La separación de males es aún mejor”. Consejos sabios a tener en cuenta (“Es mejor buscar ahoras que horas. / No se puede buscar a deshoras”) y ocurrencias a las que, tristemente, debemos darle la razón, “El amor, a parte de un sentimiento, es sufrimiento. / No miento.”
Resuenan diferentes voces, grandes aforistas y poetas se entreleen. Para muestra un botón, “Las caricias son dibujos de la piel. / La piel tiene memoria.” remiten a uno de los últimos libros de Rosario Troncoso.
También demuestran la valentía de defender unas ideas concretas más allá de consejos superficiales que puedan valer a todos: “Ir a votar como quien va a misa de doce: después de la campaña electoral todos dicen: ¡amén! /Presidir una mesa electoral en domingo es como celebrar una eucaristía: hace falta tener mucha fe”. O referencias que pueden resultar polémicas: “Olvidar el pasado y espera el futuro es huir del tiempo. / La importancia de la memoria histórica”; “Decir que no, algunas veces, es afirmarse. / Afirmación no es no”.
Carmen Canet y Javier Bozalongo cuentan con experiencia, pero sin cinismo. El punto justo de desilusión y utopía, de poesía y realidad: “A veces la mente es muy mentirosa y nos altera con sus envites. / Otras veces nos embiste con la verdad de la vida”.
Los pequeños detalles que sólo están a la vista del poeta (y el aforista) bien entrenado: “Las personas llamativas entran sin llamar. / La expresión de despedida “siempre tuya” es una hipérbole efímera”; “Las diferencias entre un viaje de ida y otro de vuelta. / A la ida la maleta está ordenada. A la vuelta está llena”
En suma, como se comprueba en el aforismo: “La vida, unas veces, es un espejo cóncavo y otras, convexo”. Pero quedémonos con un gran consejo aplicable, para empezar, al mismo volumen, y, en general, a la vida: “Asomarse a la vida es perdérsela. Ocurre igual con las personas y las cosas. /No te asomes, zambúllete”.


domingo, 4 de agosto de 2019

Maquiavelo revisited


De mis tiempos de estudiante en la universidad de Granada guardo algunos buenos recuerdos y enseñanzas que he agradecido durante el resto de mi vida. La carrera de historia da pocas satisfacciones que puedan ser compartidas por el público aparte de una erudición deslumbrante, habilidad, dicho sea de paso, de la que carezco completamente. Soy un auténtico inútil para recordar fechas, batallas o parentescos de tal forma que no parezco un licenciado en Historia. Siempre preferí una perspectiva social, más global y a largo plazo. Conocer los entresijos de los personajes de los distintos gobiernos me parecía poco interesante por ser el motor de la historia mucho más potente y no sujeto a individualidades. Ahora, sin embargo, cada vez me atraen más las circunstancias de los participantes en las decisiones. En el sentido de que es el azar quien determina los meandros del curso de un río por encontrarse de manera caprichosa ciertos materiales de distinta dureza que hacen que la curvatura del cauce discurra por un ángulo u otro. Así, aunque el río vaya de la montaña a la desembocadura, tenga o no tenga curvas, es cierto que unos gobiernos caen y otros se levantan quizás por circunstancias más pequeñas, por más que los grandes movimientos de los sistemas sociales sean inexorablemente continuados. Que aparezca un carismático líder puede precipitar una guerra que se hubiera evitado, o postergado, o alargado, si otro predicador hubiera llevado la voz de alarma.
                Mi ilusión fue especializarme en la Edad Media, aunque, como maestro liendre, siempre me llamaran la atención otros periodos. El caso es que tomé como asignatura libre de la especialidad el Pensamiento Político de la Edad Moderna, que impartía Francisco Sánchez-Montes, a quien admiraba y admiro, y a quien le debo mucho. Las clases tenían una densidad que me exigía una concentración total. Además, contaba con la desventaja de no estudiar Instituciones de la Edad Moderna, por lo que me perdía en la concreción real de las teorías políticas.
                Muchas cosas aprendí en aquellas clases y en las horas de estudio que dediqué. Me marcó una enormidad acercarme al pensamiento de Althusser y no paraba de ver Aparatos Ideológicos en todos lados. Quizás el primer autor importante en el que nos detuvimos fue en Nicolás Maquiavelo. Fue decisivo descubrir la honestidad de un pensador tan maltratado por la historia y la opinión popular. Recuerdo estudiar El príncipe en la edición de Bruguera y recuerdo muy bien el examen oral en el despacho del profesor. ¿Cuál es el elemento mítico para Maquiavelo? Esa fue la primera pregunta. Lo recuerdo tan bien por lo nervioso que estaba. [1]
                Me he acordado de todo aquello de la Razón de Estado estos días a cuenta de la investidura fallida de Pedro Sánchez. No he querido ser exhaustivo leyendo en prensa todos los análisis y las diferencias a la hora de culpar a unos, a otros o a ambos. Y creo que se han dicho cosas muy interesantes y muy perspicaces. Por mi parte no dejo de asociar los acontecimientos con una perspectiva de Maquiavelo. ¿Qué es lo que tiene que hacer un príncipe para conservar el poder? Ese es el verdadero objetivo, todo lo demás es accesorio, secundario. No es tanto alcanzarlo apresuradamente, sino aprovechar la occasio. La Fortuna es una diosa de cabellos largos, pero a la Ocasión siempre la pintan calva. La virtú para Maquiavelo es, en el fondo, la habilidad para conservar el Estado, más allá de un contenido moral convencional. Y así ha obrado Pedro Sánchez con su Maquiavelo particular, Iván Redondo.
                Encarnamos en el asesor todas las influencias y consejos que ha tenido el presidente en funciones como simplificación, porque parece que el plan tenía varias ramificaciones posibles. Quizás el resultado fallido no fue un error, sino un paso previo en la razón de Estado. Si, por ejemplo, Pedro Sánchez quería evitar por todos los medios a Pablo Iglesias, lo está consiguiendo. Quizás fuera por el rencor de no haber conseguido la primera investidura, quizás fuera por temor a que le eclipsara el gobierno, quizás por las presiones de las que habló en la entrevista con Jordi Évole. De todo han hablado los especialistas.
                Otro escollo es eliminar el peso político de Podemos. Como partido, Unidas Podemos supone un rival frente al electorado que, tradicionalmente, ha castigado al PSOE votando a su izquierda. Ya se recuperó un poco el voto en las europeas y municipales, quitando fuerza a la coalición. Las disensiones internas de Izquierda Unida, Errejón o los Anticapitalistas hablan de lo acertado de plantear la negociación tal como se hizo. Otros pueden pensar que, como Susana Díaz, el apoyo de Unidas Podemos puede alzar al presidente sin tener que hacer concesiones realmente comprometidas con políticas de izquierdas, como derogar la reforma laboral del PP. Susana Díaz, en la Junta de Andalucía, supo utilizar a IU como escudo para unos presupuestos restrictivos y, cuando le convino, los abandonó. Así que, si Pedro Sánchez hubiera conseguido el apoyo para un gobierno de colaboración, saldría ganando. Y si no, pues tiene manos libres para plantear otras propuestas con menos concesiones aún.
                Parte de su electorado no quiere un pacto con Ciudadanos, pero otros muchos ven con inquietud la radicalización de Pedro Sánchez, así que, si Rivera acepta, al menos la abstención, consigue la presidencia y tranquilizar a amplios sectores de su partido y de los apoyos de su partido. En el caso de que el partido naranja se obstine en la negativa, el relato lo situará como irresponsable cómplice de los rojos. Están tocando todas las teclas, la llamada a la abstención del PP viene en la misma dirección. Si, por casualidad, sonara, mejor, pero no contamos con ello.
                El cálculo con los nacionalistas es muy parecido. Con la diferencia de que hay contraprestaciones locales. La buena sintonía mutua se ha aclarado en comunidades autónomas y ayuntamientos. El independentismo catalán está desinflándose y tampoco tienen muy clara la estrategia. Al contrario que en el periodo anterior cuando, frente al PP, parecía que cuanto peor, mejor.
                En unas futuras elecciones parece claro la debacle de Unidas Podemos que, más allá de que sus votantes consideren al PSOE como traidor, no estarán en condiciones de conseguir la presión suficiente para tirar de Pedro Sánchez, que no se fiará de ellos una tercera vez. Así que se cuenta con el trasvase de votos y con la abstención como indefensión aprendida. El miedo al trifachito puede beneficiar al PSOE como movilización útil, y, por otra parte, puede hacer que se pierdan en las divisiones los diputados para la derecha, desperdiciándose los votos que se reparten entre las tres propuestas.
                Quizás, digo, estemos en un proyecto a más largo plazo y Pedro Sánchez con su Maquiavelo particular. Ya sobrevivió a la Junta y consiguió la moción de censura. Un príncipe debe pactar si eso le ayuda a conservar el trono. Y debe romper el pacto si eso es necesario para el poder. Puede frustrar una negociación, manipular un documento o filtrarlo a la prensa si eso le permite alcanzar el trono. Pdro Sanchez es un político que ha demostrado su virtú, en el sentido maquiavélico y que cuenta con la Fortuna de su parte, o al menos, eso nos hace creer Tezanos. Todo está por hacer. Por el bien del Estado, por supuesto.


[1] También aprendí lo complicado que es para un alumno enfrentarse a un examen oral, aunque tenga cierta confianza con el profesor.