miércoles, 6 de febrero de 2019

Reseña de Víctor Peña Dacosta: ‘Diario de un puretas recién casado’. Ediciones Liliputienses. 2017


No abundan en el panorama español los poetas que forjan su yo poético a través del humor, los que prefieren barnizar su pose canalla con autocrítica irónica en lugar de embeberse en el derrotismo de una mosca de bar. Víctor Peña Dacosta (arrebatosliricos.blogspot.com) se toma muy en serio su papel de no tomarse en serio y se enfrasca en la tradición de Juaristi al pervertir el juanramoniano Diario de un poeta recién casado. El tema, por supuesto, lo merece. Libro corto,  el autor incluso el lo clasifica como plaquette donde, de una manera muy especial se muestra el “respeto, admiración y un poquito de morro” hacia grandes nombres como Juaristi, Juan Ramón o César Vallejo.
                Como decimos, predomina el sentido irónico. Se califica a sí mismo como un “anarquista mainstream”: “No fui un esposo infernal ni un virgen de mente, / no perdí la pierna ni morí a los treintaisiete. / Pero hay muchas formas de ser un maldito”. Contenido muy crítico, sarcástico, muy ácido, comenzando por sí mismo. Se agradece su desparpajo, su versatilidad, su sentido de la actualidad más rabiosa, con un vocabulario intencionadamente nada poético, que resalta contrastando con una maestría técnica importante y un conocimiento de los clásicos, desde el Siglo de Oro a la generación del 27, de los poetas romanos a la actualidad. Un espíritu gamberro, que no destructivo, se apodera de los versos con los que juega a resituar las modernas mitologías, las viejas canciones (en realidad, con las que yo mismo me crie), la jerga (“Juro por la vida de la flamenca / estereotipada contestar / alguna vez los whatsapp importantes / y no hacerlo sólo con emoticonos” (Primeras nupcias), los movimientos sociales, el espíritu de una época y el de una etapa de la vida.
“… Nada quiero que sea
esperar a que nos llegue el momento
adecuado y te saque de tu precinto.
Entonces seguirás siendo preciosa
aun con ese leve mohín de enfado,
y esperarás a que yo me disculpe
y te diga: ya eres libre, aunque mía
y perfecta. Y yo he renunciado a todo
por no dejarte en manos de cualquiera:
vayamos a cenar, si te apetece,
a un sitio romántico y asequible,
y paguemos a medias, vida mía:
acabemos juntos con tantos siglos de opresivo patriarcado” (Variación sobre un viejo tema de Eric Clapton)
Funciona perfectamente el recurso a vestir los héroes en zapatillas y que tengan el traje arrugado, funciona mezclar las citas a Marty McFly de Regreso al Futuro a la vez que a Edipo, Calisto, Lord Jim o Truman (¿Capote o el del show?). Funciona, en suma, la actitud un poco posmoderna, de tomar todo a la ligera, de mostrar una erudición clásica y estar al tanto de las últimas novedades, de aparecer como frívolo mientras se desnuda el alma.
 “Pídeme lo posible: que me vaya
a las fiestas de tu pueblo
y visite sobrio a tus abuelos
/ … /
dime que te cuente cómo me ha ido
en el curro,
que no hable tanto de política
y que deje el móvil mientras comemos.
Pídeme que te pida que te cases conmigo.
Pídeme que me corra dentro”

La actitud destroyer contrasta con la seriedad de la crítica social y sobre todo por esa promesa de futuro que traerá, como consecuencia lógica, el hecho de ser casado: “Soy un García casado de la vida /… / Un viejoven que remulga /…/ Seré padre algún día, mientras tanto / soy un hijo de puta moderado” (García casado).
“Cuando finalmente renuncie
a todos mis principios y embarace
a la mujer que amo pese a todos
mis juramentos, mis votos al diablo
y la constancia en pasarme el móvil
por los genitales desde los veinte años,
prometo no ser un padre horrible:
levantarme alguna vez si El Engendro
llora, levantarlo del suelo
tras una caída,
/ … /
pasarle la ITV cuando el organismo pertinente lo tenga estipulado” (Papa was a Rolling Stone)
Detrás de su pose de malote de cuento, de rebelde con jerséis de Lacoste y Beneton, está un corazón de atlético, que sabe sufrir, que entiende la vida como una derrota de una derrota (lo que, lógicamente supone un triunfo): “aunque la sensación de casarme con ella ha fastidiado la idea original (un libro pesimista, cínico y duro)”. Tras la “épica de andar por casa” aparece una profundidad vital mucho mayor de lo que parece al mostrarse con un lenguaje chusco y chistes malos: “La política de contención ha fracasado: / el enemigo avanza camuflado de rutina /… / Y empiezo una paja en silencio / con más pena que ganas y cayendo / en derivas metafísicas” (When the soldiers are singing). Especialmente en el Bonus track: “No sé si eres promesa o amenaza” (El lado oscuro); “Espero que traigas garantía / y acrecentado el instinto / de supervivencia. / Busca en tu interior, no temas, debes / creerme: yo soy tu padre”.

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