jueves, 16 de febrero de 2023

Reseña de Greta Montero Barra: ‘La poesía acabó con nosotras’. Liliputienses. 2022. Soria, Ciudad de poesía

Greta Montero Barra: La poesía acabó con nosotras

Greta Montero Barra nació en Chile. Actualmente es profesora y doctora de Literatura Chilena e Hispanoamericana. Lleva ya publicados Dummies (2013), Balada del señor Cuervo (2016), Un día quemaré sus castillos (2022). Podríamos considerar este nuevo volumen que nos trae Liliputienses como una especie de balance poético a través de las miradas de personajes femeninos, comenzando con los que denomina Los bellos demonios: “Han dicho de mí que soy alta y greñuda / con la fuerza de las bestias del campo / que no tengo voz / que soy una loca violenta y peligrosa /…/ Un día quemaré sus castillos / y derretiré con mis aullidos / todo / los áticos del hombre” (Berta Mason). En esos personajes caben desde Antoniette Cosway, Desdémona, Lauren Bacall, Lilith, Caperucita o la mujer de Lot: “No soy un hombre, le dijo, / soy una sombra / que te habita y te persigue” (La mujer de Lot). Sombras todas ellas de una serie de dramas, de tragedias que visten de forma singular lo que ha sido la condición impuesta: “Yo me reí entonces / porque hay que reírse de las desgracias / como en las películas de Chaplin” (Sus estómagos).

Es importante la revisitación de mitos y de cuentos: “Saltarás, mi vida, con tus alas / de pelo enmarañado / y aterrizarás en mi boca / mi boca sin labios / mi boca húmeda de amor” (Canto de amor del esposo lobo a su esposa Caperucita); “La bruja de la capa roja”, / así nombraron en el pueblo a mi mujer” (La espera del lobo o la era de Caperucita); “Me escribiré de nuevo y no tendré fin” (La bruja Caperucita se interna en el bosque). Porque de esa forma se desvirtúa el mensaje original y se da la vuelta a las estrategias patriarcales poniendo en evidencia las contradicciones y la imposición de un relato único: “Mi abuela Victoria tenía un solo ojo / y no le importaba renguear sus piernas velludas, / porque eso daba terror a los hombres. // Pensaba que tenía dientes en la vagina, / porque no había conocido hombre. / Eso decían los hombres que no la habían conocido” (La bruja del golfo de Arauco).

Greta Montero está reivindicando de manera poética la figura que nunca aparece: “A veces desaparecemos / y solo nos vemos de costado, / a veces, / en los sueños de la madre” (Los cazadores). Reivindica las figuras despreciadas: “En su vergüenza decidió matar a sus hijos / cada noche y alimentar a sus perros. // Y es que Lilith se ha ido / pero no puede dejar de existir. // Lilith está muerta /pero no puede dejar de respirar” (Lilith). Toma la voz de Medea contra la “caballerosidad asfixiante” de Jasón: “Cada cual carga su cruz, / como dicen los cristianos. / Yo cargué la mía a costa de historias inventadas / sobre mis hijos. // Qué puedo decir, / pensión de alimento / régimen de visitas, / en todo lo que quería, / vaya una a saber lo que dicen de mí / en los mares de occidente” (Medea y las motivaciones). También aprovecha las posibilidades de personajes reales en largos poemas que exploran diferentes aristas de personajes complejos y situaciones asfixiantes: “Pienso que el dolor es insoportable, / que debería desmayarme y / no sabes nada más hasta mañana, / cuando estuviera mi madre, / pero no me desmayo, / no me desmayo” (Jane Austen se rompe los dientes).

Esta metodología es especialmente notable en Conversaciones entre hermanas, la segunda parte del poemario, que incluye, por ejemplo, la Conversación casual al caer la tarde entre Emilia y Carlota Brontë: “–La poesía acabó con nosotras, Emilia, / nos llenó de falsa promesas  / y cantos de sirena”; “–te dije que mejor vieras series coreanas, / pero me porfiaste / con teleseries venezolanas y brasileñas: / El rey del ganado, La Potra Zaina / Café con aroma de mujer / y ya ves, / pura poesía del siglo XIX”. O la de María y Elisabeth Brontë conversan a mediodía a las playas de su tierra natal (“Descansar el cuerpo es siempre / la mayor recompensa / cuando estamos muertos”; “¿Qué es lo que vemos, hermano, / cuando se nos cuela el viento / por la hendedora de la puerta? /…/ Yo y el carboncillo en los pliegues / de la piel morena del abuelo. // Tú y la espuma del mar / en los ojos verdes de la abuela”).

En Estrellas muertas son cartas de grandes romances del mundo del cine: la Carta de Loretta Young y Cark Gable (“Lamento los inconvenientes causados por el errático comportamiento de Tom al acusarte así en su estado de Facebook, pero ya no puedo controlarlo”); la de Mickey Rooney a Ava Gadner (“Hola, preciosa, cómo estás, espero haberte dejado loca de amor, estabas muy colorada después de que lo hicimos. Parece que te di muy duro, espero no haberte dejado dolorida”) y la de Frank Sinatra a la misma diva (Frank Sinatra y Ava Gadner: “Me han preguntado cómo me siento después de nuestra última separación. Me siento como un pueblo, soy un pueblo saqueado”) y Vivien Leigh y Laurence Oliver (“Te escribo este mail para felicitarte por tu matrimonio con Joan, estoy seguro que con ella podrás llevar una vida más plena que la que tuviste conmigo”; “Somos un matrimonio de actores, ambos fingimos ser quienes no éramos para adoptarnos y sobrevivir”). Todas ellas ponen de manifiesto una masculinidad herida y una rebeldía incomprendida que, al fin y al cabo, siguen siento sintomáticas.

Las dos últimas secciones de La poesía acabará con nosotras son Remakes. Son confesiones de los temores y las inquietudes vitales, de la manera en la que estar en el mundo: “El terror comencé a sentirlo también en esas tardes” (A la vera del río Marañón); “Un rescate, pensé, ilusamente, / sin saber que seas rastreado, / enrolado por algunos hombres / parecidos a beduinos / y cautivado / por la inexorable tristeza / de los amantes fallidos, / que la historia tras historia / se encaminan hacia su propia destrucción” (Duna). Se hace patente una necesidad de reinicio, de fatalidad que imperiosamente debe ser cortada: “Y yo, / a pesar de la inconveniencia de mis actos, / respiré con alivio sin saber / que teníamos los años contados / para la próxima vida” (Teníamos los años contados, Butterfly). Más evidente, si cabe, en el Interrogatorio al último habitante de la tierra: “La fantasía venía a cualquier momento que lo necesites / en el auto en medio de la autopista, en la ducha, / en el coito mientras penetraba a mi mujer” (Interrogatorio 12 a Kris Kelvin, el último de su especie, / encontrado en el tercer planeta desde el sol); “He pensado toda suerte de cosas, como que era verdad / estoy muerto y he llegado al infierno, estoy pagado pecados /…/ Ser el último de cualquier especie / en el trabajo más aburrido de la historia, / sobre todo si estás bien de salud” (Interrogatorio 3…).

Greta Montero Barra nos sumerge en el universo de voces vapuleadas, heridas, pero sobre todo, invictas, a pesar de que todos los mitos son maneras de conocer el mundo y pueden, deben ser cambiados.

lunes, 13 de febrero de 2023

Reseña de Pilar Aranda: ‘Flores en el Ganges’. Cuadernos de Humo, treinta y siete. Brooklyn, NY 2022

Esta nueva entrega de los Cuadernos de Humo cuenta con el lujo de viñetas de Susana Bennet e Hilario Barrero y el cuidado exquisito del equipo habitual desde el reino de Brooklyn. Pilar Aranda lleva ya publicados Las uvas amarillas (Corona del Sur, 2016), Entrevelas (Alhulia, 2020) ¿Y yo dónde canto? (Lastura, 2019) y Deshielo y fortuna (Libros del Aire, 2022). Esta pequeña joya recoge pensamientos, poemas, todo impregnado de la lírica exótica que acompaña el río sagrado: “Pienso en el Ganges, en las barcas en el amanecer: son como madres llevando flores y velas para orar por sus hijos /…/ Estuve allí. Sobre el Ganges dejó flores frescas y velas encendidas. Eran mis pensamientos” (Ofrenda). el río no solo es un paisaje evocado, es todo un estado espiritual que cristaliza una lente para pensar el mundo: “Si fueran visibles los sueños, gozos y tristezas, recuerdos que el hombre abandona, sería como esas velas y flores que el Ganges lleva a morir como si nunca hubieran existido”.

Pilar Aranda va desgajando sentencias que aportan un sentido lúcido pero no descarnado de la vida, fruto de una contemplación madura y sosegada: “Cuando el odio se desplaza hacia la indiferencia, se allana el camino al olvido”; “Se pierde la inocencia igual que el niño atiza la pelota por última vez y la busca, sin saber dónde ha ido”. Reflexiona sobre el mundo que crean las palabras (“No hay engaño, solo misterio, en los suspiros de las palabras”; “Conviene dar a los pensamientos una razón antes de que ellos inventen una excusa. Principios de experiencia”), sobre la manera en la que nos relacionamos en el teatrillo del mundo (“A veces el bien tiene que refugiarse en casa del enemigo, mientras encuentra su casa”) y, sobre todo, en ir, como diría el gran Ángel García López, a la Polar de la belleza: “Apartar la belleza de su enclave natural y llevarla al lugar que te pida es obra del arte”; “Se puede expresar la belleza en el dolor: pero el secreto lo guarda la escuela emocional del arte”.

El enfoque de estas píldoras de sabiduría está impregnado de lírica, de manera que los elementos básicos de la poesía se puedan condensar en cada una de las frases como el tono y el ritmo: “La buena luz se acostumbra a dormir entre tinieblas, porque sabe que nada se interpondrá cuando llegue su hora”; “No todo es claro bajo el sol, pero el mismo sol es a veces el que ciega”. La balanza, en ocasiones se  inclina hacia el profundo conocimiento del ser humano: “La humillación no es más que la respuesta infeliz de un alma enferma”; “Confiar en el futuro es como subirse a un tren que nadie conduce”; “La serenidad es el alma de la elegancia”.

No andan estos pensamientos exentos de cierta melancolía y tristeza: “Exigir de más al porvenir es ofrecer ventaja al desengaño”; “La tristeza es como un nenúfar que flora en el río y no se ahoga; aunque quisiera”; “De lo extraordinario hacia lo cotidiano, si es de provecho e interesa. Es un mensaje del sabio a la riqueza”. Todas ellas son hermosas citas para reflexionar cada mañana: “Sueña la monotonía con levantarse en un día equivocado”. Disfrutemos con la actitud de quien medita en el paisaje mental del río más sagrado: “Velas y flores, gozo y llanto sobre el Ganges. Lleva la muerte el peso de su significado”.

 

viernes, 10 de febrero de 2023

Reseña de ‘Pena negra’. InLimbo narrativa. 2022 Antología coordinada por María Zaragoza.

PENA NEGRA: 11 (InLimbo Narrativa) : Zaragoza, María: Amazon.es: Libros

 

La novelista María Zaragoza ha conseguido reunir en Pena negra un ramillete de 10 relatos cuyo nexo en común es el folclore español y la copla para contraponerse a la influencia del terror anglosajón. En palabras de la antóloga, se trataba de comprobar que tanto las canciones como el género del terror tenían en común el hablar de lo que no se pone en voz alta normalmente. La iniciativa surgió en el GolemFest de Valencia del año 2021 y la primorosa editorial InLimbo tomó el testigo.

Cada uno de los relatos está referido a una figura de la copla o del cuplé. Todas ellas tienen en común un desafío a los convencionalismos que les otorga una personalidad peculiar y muy fuerte que siempre se ha traducido en las interpretaciones. Más que una disquisición entre la alta y la baja cultura, lo que hay detrás es la filosofía de lo popular en el sentido de patrimonio del pueblo, que siempre ha sabido liar con lo inquietante. Esa es una palabra que, en idioma alemán, tiene la misma raíz que hogar y precisamente se ha procurado que lo desasosegante se instale en el propio hogar y lo cotidiano. Se recurren a los universos lorquianos, del duende, del deseo más arrebatador y de la paradoja y del humor. Una perspectiva irreverente y a veces gamberra de la tradición donde se une el terror, lo fantástico, lo macabro y lo queer.

Hay un miedo que va creciendo en mi tripa, que se hace impaciente e intranquilo, como un bebé moviéndose en mi útero. Una parte de mí me dice que he de irme de aquí mientras pueda. Otra, que ni se me ocurra echarlo a perder. ¡Me siento tan bien! Como una única pieza que no conoce las diferencias entre las distintas partes que la conforman. Como si mi vida hubiera cobrado la forma precisa, lo cual, por supuesto, es verdad. Ahí están. Ya los veo. Vienen armados con martillos, cuchillos y palos, pero no son nada. Los primeros, al verme, intercambian unos comentarios airados, aunque sus palabras son sosas y no tienen nada de vida. Así deben ser las conversaciones entre los muertos (Ariadna Castellarnau, La sustracción)

El mundo del artisteo que pone el punto de partida incluye a Tina de Jarque, Estrellita Castro, Teresita Saavedra, Concha Piquer, Miguel de Molina, Lola Flores, Imperio Argentina, La Bella Dorita, Marifé de Triana y Sara Montiel La nómina de autores es impresionante, comenzando por la cubierta de Pilar Lozano: Mado Martínez, Juan Soto Ivars, Jimina Sabadú, Gemma Solsona, F. David Ruiz, Isabel del Río, Ariadna Castellarnau, Dimas Prychyslyy, Nerea Pallares y Eva Díaz Riobello. Alguno de los cuales son ya veteranos en InLimbo a los que se unen figuras menos habituales por estos lares. En cierta forma se puede rastrear un hilo en común que los conecta con la propia narrativa poliédrica de María Zaragoza. El nivel de los relatos es impresionante y la diversidad proviene del enfoque y el estilo, no de la calidad. El dominio de la tradición de la literatura de terror es patente en los autores y provee de recursos estilísticos y giros de guion bien sustentados.

El taxista la ha dejado en la dirección venida, no hay duda. A la luz de la única farola de la calle y ante una puerta gigantesca y más negra que la desventura de La Parrala, Esmeralda echa un último vistazo a la tarjeta de visita que la ha llevado hasta allí. Con un murmullo, lee una vez más las letras áureas grabadas sobre un fondo que asemeja un bosque: «Lola Puñales: gabinete de curiosidades y prodigios cañí», y aspira el aroma a añejas rosas de té que ún se desprende del primoroso trozo de cartón” (Gemma Solsona Asensio: Eso vino en un barco)

Lo oscuro proviene en ocasiones de la perspectiva que aporta el autor, pero a veces no es necesario otro recurso que narrar con fidelidad una historia, como la de Miguel de Molina para hacer temblar la piel. Se ha superado la tentación de volcarse en una especie de anacronismo temporal/estilístico al estilo de Hansel y Gretel cazadores de brujas, o de Orgullo, prejuicio y zombies. Más bien al contrario, se ha procurado añadir temas de actualidad, como por ejemplo, la postura queer al análisis de personajes como en el relato de Mado Martínez o David Ruiz. Las relaciones tóxicas son denominadas así en los últimos tiempos, pero siempre podremos rastrearlas en figuras más tradicionales. El relato de Nerea Pallarés puede ser un ejemplo excelente de esta hibridación.

A Marifé La Santa Negra le decían a menudo que su historia era digna de novela. Cada vez que contaba un pedacito de su vida los interlocutores le exigían con urgencia una biografía. Tienes que escribir tus memorias. Qué pesados, cuántas veces se lo habrían dicho ya. Pero no, a ella le bastaba con haberlo vivido. La adoptaron de muy chica, apenas un bebé de mofletes hinchados al que le pusieron el nombre hortera de Patricio: Patricio el abuelo, el padre y el hijo, que cómo se atrevió a romper la promesa de toda una dinastía que buscaba con desesperación un primogénito (Nerea Pallarés, La Casa de LaSanta)

Pena negra es una declaración de amor a la tradición de cupletistas y figuras de la copla que marcaron, como tantas veces se dice, una educación sentimental. Como sucede en los clásicos y en las grandes historias, viven y perviven en una continua reinvención y adaptación a los tiempos. Pena negra es un canto de amor –y humor– a la literatura fantástica, pero sobre todo una excelente manera de disfrutar de la literatura sin epítetos.

 

lunes, 6 de febrero de 2023

Reseña de Carmen Canet: ‘Cipselas’. Polibea. 2022

Cipselas


La aforista Carmen Canet está en estado de gracia. Encontramos en muy poco tiempo varios volúmenes, Monodosis (Trea, 2021), Legere eligere (Cypress /Apeadero de Aforistas, 2021) y, junto a Ricardo Virtanen, Interruptores. Breviario de luces y sombras (Sonámbulos, 2022) y con un nivel exquisito. El prólogo pertenece a Javier Bozalongo, con quien trabajó en Cóncavo y Convexo (Esdrújula, 2019) y resume el espíritu de este arte: “Un buen aforismo vuela por el aire y se posa en cualquier lugar”. Así son estas Cipselas, una imagen que es un hallazgo para definir el aforismo.

El interés de una colección de aforismos está en que nos sorprenda con verdades que quizás ya sabemos pero nos la sirven de manera original y brillante: “La vida está escrita con buena letra pero tiene demasiadas faltas de ortografía”; “La lectura silenciosa es el erotismo del intimismo”; “Construía castillos en el aire: en la tierra dibujaba altas torres. Pongamos que hablo de sueños”. Las relaciones humanas cobran protagonismo en este alarde de ingenio y sabiduría: “Ocurre que, en las casas los objetos aprenden a amarse, a relacionarse mejor que las personas”; “Era tan izquierdista que hasta ni le importaba ser un celo a la izquierda”; “El amor en la infancia es como divisar un mar repleto de profundidades, con su horizonte y una brisa que acaricia, besa y abraza”; “Cambiar de paisaje y de paisanaje de vez en cuando debería ser prescriptivo”; “Las circunstancias de la vida nunca son instancias que solicitamos”; “El amor lo mismo asfixia que resucita. Y no va a hacer mudanza en su costumbre”;  “Vivimos en un tiempo en el que no se estropean los televisores, ni lloran los gatos callejeros por la noche”; “Los rincones que se descubren cuando buscas algo perdido”.

En los aforismos de Carmen Canet hay siempre unas gotas de filosofía adornadas de poesía y sentido del humor: “Las dudas son como enredaderas, el rencor, como la hiedra, la envidia, una glicina. Se encarama”; “La existencia tiende a oscurizarse pero para eso está el interruptor de la luz”; “Jugar a ser feliz, aparte de un engaño, es señal de ser infeliz”; “No le habían gustado nunca ni las cosas corrientes, ni seguir la corriente”; “El miedo y el dolor vuelan como el viento. Y hasta silban”; “Constantemente desafina el tiempo, por eso debemos afinarlo como a un piano y darle cuerda como un reloj”. Otra de las especialidades son los juegos de palabras: “Los tipos demasiado épicos y poco líricos son dramáticos”; “La muerte no da crédito, todo lo quiere al contado”; “A quienes se quejan gratuitamente suele salirles caro”; “Los sentimientos hay que mostrarlos aunque no se vean”; “Las personas distintas, distinguidas, suelen parecer distantes”; “La habían querido antes, durante y mediante”.

De entre los temas de Cipselas tienen protagonismos los relacionados con la escritura y la lectura, estela de su anterior Legere eligere: “La conjugación es el juego favorito de los verbos”; “Desde el principio el aforismo tiene una buena dedicatoria: al lector”; “Una amiga me dijo que los aforismos son frases que tienen el poder de volar, como las cipselas”. O como objeto de metáforas: “El embarazo es un poema construido con nueve versos inmensos. Es una novela con nueve capítulos extensos. Es la obra de teatro con nueve actos, intensos”.

Como Rivero Taravillo, Carmen Canet utiliza el título Vilanos para la segunda sección del volumen. En ellos el laconismo es extremo, versos de precisión excepcional de relojero: “Casi un sí”; “Escribir es leerse”; “Prometía solo madrugadas”; “Hay autores de éxito oscuro”; “El amor nubla, la amistad solea”. El ingenio, que tiene los mismos mecanismos, está más condensado: “Le daba caña de azúcar”; “No daba crédito a l (o) contado”. La intensidad aumenta y el lirismo se da la mano con la sabiduría: “De tanto tropezar le salieron alas”; “Los aforismos son literatura por entregas”; “La fotografía es un aforismo en silencio”; “El tiempo no está hecho a nuestra medida”; “Las pesadillas son las sombras de los sueños”.

Por último, Bulanicos, se decanta por esas definiciones, que conectan tanto con la greguería, pero que tienen una personalidad poética propia: “Acerico: Colchón para los alfileres”; “Aliento: viento suave procedente de la boca”; “Ególatra: Te hablaba a ti preguntándote  por él”; “Embarazo: La mejor danza del vientre”. Se agradece, como siempre, ese sentido del humor tan personal que derrocha Carmen Canet: “Malbesaba: mal amante”; “Malversaba: mal poeta”; “Rutina: mala afición que crea adicción”; “Zureo: canto de palomas del Sur”. Toda la paleta de colores en esta admirable colección de aforismos de alguien que está en un excelente momento literario. Una manera personal de hacernos volcar hacia el propio lenguaje y de vuelta al mundo de donde todo proviene.

 

sábado, 4 de febrero de 2023

Reseña de Silvia Gallego: ‘Espía mi bolso’. Cuadernos del Laberinto. 2013

 Espía Mi Bolso (ANAQUEL DE POESIA) : Silvia Gallego: Amazon.es: Libros


Silvia Gallego es crítica literaria formada en Teoría de la literatura y literatura comparada. Su tesis versó sobre la obra crítica de José Luis Cano. Espía mi bolso es un conjunto de poemas publicados en Cuadernos del Laberinto en 2013 con el prólogo de Luis Alberto de Cuenca, quien nos advierte que “es una auténtica delicia”. A partir de elementos tan cotidianos, que pasan desapercibidos a la poética de los grandes conceptos, Silvia Gallego aborda una poética de altura en la que sí que caben las reflexiones sobre el paso del tiempo, el amor o el deseo: “Mañana será nunca. / Templa ahora mi frío, / abraza mis huecos. // Si poetizas mi piel, / el Ritmo será nuestro” (El contrincante).

Son objetos en este bolso los que permiten la puesta en escena del deseo: “Femme fatale asegura / placeres lectores / en todo el cuerpo. // Atrévete a imaginarme” (Lápiz de ojos); “bolericemos la mirada, / versificar las manos” (Espejo con-vexo)”. Estos primeros poemas están llenos de sugerencias verbales, de invenciones, de laberintos de lenguaje: “Me entregué al sueño de tus ojos / me contagiaba aquella fiebre, la escapada, / al alcance de no asumir / esta distancia honda” (Bagatelas).

Emociones en mp8 se interna en un territorio todavía poco explorado fuera de la ironía, como es el universo tecnológico digital, tan alejado de lo convencionalmente poético: “Creo que tus enlaces, / dilatan mi red / interactiva” (Pantalla); “Percibo que nuestros sistemas / ya no son operativos” (Pantallas); “Que tu mensaje de texto / sea voz en mis poros”; “Se ofrece chaqueta con abrazo en la manga, / sin pilas, batería de emociones recargables” (Anuncios en la prensa digital); “Las anémonas de tu vientre / me llevan al infinito de tu risa”. Más allá del efecto de extrañamiento, Silvia Gallego actualiza el lenguaje sin dejar de ser poético en el sentido más emocional del término, como en los poemas de la sección Zip de letras: “La persona nunca fue tan importante / yo, tú, ella… qué más da / mientras no sea subjuntivo” (Gramática); “Ojalá el jamás-siempre / de tu nombre / provoque / estas sílabas inciertas” (Adverbios); “Quiero hacer sintaxis / con tu delicioso cuerpo / …/ Por no ponerme concesiva / o condicional / en este análisis sintáctico” (Análisis sintáctico).

A caballo entre esos dos mundos, el digital y el de la gramática y la sintaxis, Lecturas en el Ipad, mezcla las referencias a Catulo, Neruda, Cantar de los Cantares, Rayuela…: “Nos perdimos en una bacanal de caricias fluyentes” (Sorpresas parlanchinas);  “Arcilla que me ocupa, / herencia de otras mujeres, / este nido de marejada / para entregarme al goce” (Sin cartón);“Tiempo que asegura la nostalgia, / tiempo pillado a destiempo en una hoja, / tiempo que nos rompe la mirada” (Conjetura). Utiliza con maestría el recurso a la intertextualidad a partir del añorado Javier Egea.

Por último, en Bloc de notas, se pueden espigar aforismos contundentes entre el humor, el juego y la constatación certera de la sabiduría: “Buscas oír / el color de mi silencio”; “Mis breverías en tus ojos / toman color”; “Dejó la comida que soy en la nevera y en el horno, / mi sonrisa en el espejo del baño, / el calor entre las sábanas” (Post –it); “mi nombre en tus labios / me huele a mar”.

Son los versos de los que resumen a la perfección el tono, el leitmotiv y la esencia de este volumen:

“Te presté mi bolso

–en un descuido casi –

y entre sugerencias,

 jugué a desnudarme” (Cierre de cremallera)