
En el primer poema Acaso usted pudiera recordar hace un
alegato sobre la rutina: “Esa sucesión de días iguales / para vivir los cuales
/ uno debería tener coartada”. Conecta de manera clara con el problema de la (Identidad), tan relacionado con el
ambiente socioeconómico donde se crece: “(A veces pienso / quién hubiera sido /
si mi infancia hubiera tenido / más parques / y menos descampados)” y con la
infancia Tardes de septiembre.
Podríamos clasificar como poesía social algunos poemas La chica de las seis de la mañana, No future. Carmen del Río Bravo, consecuentemente habla a las
claras, aunque se pueda acercar de una manera oblicua a los temas.
La actitud, es sobre todo una
cuestión de actitud, de no dejarse vencer, de tomar conciencia de las
adversidades y elegir entre las estrategias aquellas disponibles. Sobrevivir
porque en la derrota no puede uno perder: “Ríndete. / Yo sé que rendirse tiene
mala prensa. / Pero ríndete /… / Tú y yo
sabemos que / de nuevo / estarás lista” (Ríndete);
“Caer es otro modo elaborado / de reconocerte viva” (Nunca se cae demasiado bajo); “Peligro:
nada que perder” (Ese rato).
Posee también una actitud destroyer: “Estoy
harto de besos. / Sólo quiero / que me incineren”; “Descubrir que el que más te
quería / es el rayo que no te parte” (Ansiedad
de tormentas descargando).
Sin dejar de reconocer que todo
lo personal es también político, en ocasiones la crítica social y política se
vuelve más explícita: “y me meto la mano en el bolsillo / y compro algo
innecesario / para adquirir lo necesario, / y me siento / un poco al lado / y
un poco culpable” (Dignidad sonriente);
“El Nikkey los retrata: / mayores productores mundiales de solteros voluntarios”
(Japoneses); “Como las flores de las
ocasiones / puestas a secar aún frescas. / Encerradas” (Poniendo a secar el pasado).
Que se levanten los muertos
ya que los vivos no
parecen estarlo
que se levanten los
muertos.
Pero no sólo a
quienes descerrajaron un tiro.
No sólo a quienes
fusilaron ante un pelotón.
No sólo quienes
murieron luchando
por lo que creían o
por lo que tocaba
en la guerra que
otros inventaron
/ … /
Que se levanten los
muertos.
Quienes dejaron de
enseñar,
dejaron de vivir,
quienes volvieron a
estar casados
con hombres o mujeres”
En el largo
poema Religiones, Carmen del Río
Bravo despliega una serie de situaciones y de reacciones ante el hecho
religioso, pero, sobre todo, con las prácticas y las experiencias sociales y simbólicas implicadas: “Velas quemando mi
vientre / ara y víctima y verdugo / sólo no soy el oficiante” (I); “Iba a la iglesia / Amaba el aire
consolador de su liturgia / y sus rituales /… / Iba a iglesias /empecé / a
conocer el mal que yo encarno / mis cabellos enredaban / aún ni pecho ni caderas. / Iba a iglesias / ¡A veces ser el mal
excita! / … / A veces me ahogaba la ira /… /Voy a Iglesias / NO hay que olvidar
quién eres / de dónde vienes / Ni dejar de disfrutar la belleza / porque ellos
la usurpan” (II); “No habrá una iglesia
sola que me quiera? / ¿Qué vea en mí la fuente de la vida / y un lado del
placer? / ¿No habrá una sola iglesia / que me folle bien?” (IV).
Las relaciones en las que el
amor y el sexo, los afectos y los cuidados se desarrollan, se escriben en minúsculas, una intrahistoria: “Yo no sé
escribir de amores con mayúsculas. /… / Sólo sé del amor en pequeñito” (No sé escribir de amores con mayúsculas); “Creo
que yo solo creo / en tus caderas / y en la previsión del tiempo / para las
próximas 72 horas” (Creo); “Desnuda
con las pieles colgando / triste resultado de tratar de ser bella / para él. /…
/ Su cuerpo era ahora solo / El cuerpo del delito” (Desnuda). Y, dentro de las
relaciones, lo corporal adquiere un significado extremo: “Tu polla en mi coño.
/ Eso es poesía” (¿Poesía?). Y se
convierte en un campo de batalla material y simbólico: “Las señoritas no
estornudan en público / y hasta en ese
momento de agobio o de catarro goteante / tú podrás ejercer el control
sobre ese cuerpo / con el que cargas” (Las
señoritas no estornudan en público); “A veces la vida / se porta como una
puta / usada esa palabra en modo impropio”
(A veces la vida):
“Hace unos días
el tiempo es relativo
un desconocido me
dijo Puta
Era un insulto desde
su temor y su deseo.
Era sólo que yo no
quería plegarme a su imagen
de lo que debía ser,
de lo correcto
/ … /
Hace un día, ayer
el tiempo es relativo
repetiste varias
veces Puta
tus ojos, tus manos,
todo tú decían Avidez,
era en la cama.
Tú lo pretendías y no pero
Era un insulto también
desde tus embestidas,
querías que expresara
mis deseos,
si los hiciera
coincidir con los tuyos,
que me plegara así
a tu imagen
allí, entonces
de lo que querías tú,
de lo correcto” (Me dijiste Puta)
Precisamente
estas relaciones pueden ser un campo eterno de batallas: “Tú de bálsamo, /
quién lo diría. / Tú intentando / cubrir / Otras heridas / heridas de otra. / Tú que has causado / la mayoría / A buenas horas. / Tú ahora bálsamo. /
Toda yo otra herida” (Tú de bálsamo);
“La vida no está hecha para ti. / No me voy a seguir engañándote / No tienes el
tamaño de pene adecuado /… / No chupes pollas si no obtienes un número en
correspondencia. / si no es sólo un juego más entre otras” (El sí… de las niñas); “Yo no quiero ser
sirena. // No quiero perder la voz / para que me separes las piernas” (Yo no quiero ser sirena); “Que no
lleguemos nunca a más acuerda que / que tu fríes las patatas / y que mejor,
después de un rato, / tú encima, yo debajo” (Quiero).
La conclusión –provisional– a la
que nos acercamos con la lectura de este proyecto, tan directo y tan lleno de
imágenes y poesía, es la de preferir las largas distancias, las batallas sordas
y continuas, con el desgaste personal permanente: “Hay días en que pienso que soy
mala. / Me dan igual tu hambre y tu dolor /… / Me cansa la retahíla de dolores
comunes. / El rollo de la compasión perpetua” (Hay días en que pienso que soy mala).
Neil
Young nos lo advirtió, el óxido nunca
duerme, así que, sin rendiciones:
“Quizás no esté tan
bien
esta felicidad de a
ratos
/ … /
Quizás no esté nada
bien
pero ya no va a
variar lo que no cambie
ahora toca
felicidad de a
ratos” (Quizás no esté tan bien)
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